Una buena canción, una buena mañana. Levantarse sabiéndose sin pecado concebido (durante la noche o todo el día pasado). Sentirse tan joven, ergo poderoso, ergo con ganas de vivir. Que volátil es la pulsación de vida con la que fuimos hechos. Al menos con la que fui hecho yo. Soy el dueño del mundo, un bailarín que baila sobre su mismísima cima rodeado de la maravilla del universo, saludando astros, esquivando cometas.
Hasta que otro día, una tarde cualquiera, tal vez esta misma tarde. Mañana o la semana que viene. Me atraviesa de nuevo el beso frío del acero recorriendo mis entrañas. Soy culpable de haber nacido. De tener esta alegría irracional, inmaterial. Me pone tan triste que la misma pulsación, otrora de la alegría, luego quiera llevarme al otro lado de la avenida. Navegar los innecesarios ríos del infierno tan sobrecogedor en estas épocas del año. Saltar al abismo con los brazos cerrados.
... Aquí te espero, vida mía.
La tarde muere ligera. El sol, rutinario, sabe cuando marcharse a iluminar otras almas. Suelo contemplarlo, despedirme de él. Será otra vez la noche con sus tentaciones y revelaciones matutinas. Otra vez la ruleta rusa de levantarse con el pie derecho ¿Y si se me olvida o se me adelanta el izquierdo?
El universo sigue girando, y la cima del mundo soy yo.
viernes, julio 10, 2009
Ganas de vivir
Publicado por Rafu los 7:46 AM
Etiquetas: Lo que digo es...
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2 Opiniones importantes:
Muy lindo escrito, escritor Rafus. En serio que hay días y hay días en los que vamos del infierno al cielo y viceversa.
Un abrazo enorme, como siempre.
Suele pasar, te acuestas super positivo las cosas van a cambiar y te despiertas depresivo, y así una y otra vez :D
Un beso
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